Una persona que tiene dos bares en un pueblo puede verse como un empresario con una cadena de bares. Yo llevaba mucho tiempo queriendo tener mi propio servidor, me detenían cosas como atreverme a ser el responsable de qué se instala y cómo se configura, pero en poco tiempo las circustancias me han llevado a tener tres máquinas bajo mi responsabilidad, así que puedo verme como propietario de mi modesta granja de servidores.
Hay una serie de libros que todo programador debería leer en su vida, y contra antes mejor. Conforme me hago más mayor, más lamento no haber encontrado el tiempo necesario para leerlos, sobre todo después de leer «La décima sinfonía» porque me gusta una violinista, en vez de leer «Design Patterns» porque mi vida es la programación. Pero existe otra razón, a parte de que me gusten las mujeres casi tanto como programar, por la que me cuesta leer esos libros. Y es que dibujan un mundo mejor, cuando la realidad de mi trabajo desvirtua cada día un poco más ese mundo mejor. Recuerdo que cuando comencé a leer “Peopleware”, un libro sobre dirección de equipos, no podía evitar contrastar la teoría con la realidad y no hace falta que cuente quién salía perdiendo, yo.
Hoy he leído en MasQueCodigo que los chicos de «The Pragmatic Programmer» editarán una revista llamada PragPub. La presentación es uno de esos textos escritos por apasionados de la tecnología y la programación que te trasmiten cierto cosquilleo en el estómago.
· PragPub comentado en MasQueCodigo
· PeopleWare en Amazon
· The Pragmatic Programmer en Amazon
· Design Patterns en Amazon